Alimentación complementaria, ¿cómo debemos empezar?

La alimentación complementaria es el proceso en el cual se ofrecen alimentos sólidos o líquidos al lactante, distintos de la leche materna, como complemento de esta dieta, nunca como sustitución [1] al aporte lácteo procedente de la leche materna y/o fórmula infantil [2].


¿Cuándo se recomienda comenzar la alimentación complementaria?

La Asociación Española de Pediatría, así como la OMS recomiendan mantener la lactancia materna de forma exclusiva durante los 6 primeros meses y a partir del sexto mes, ir incluyendo de forma gradual el resto de alimentos, manteniendo la lactancia materna a demanda todo el tiempo que madre e hijo deseen [1] [3].

Cuando la lactancia materna no es posible, las fórmulas infantiles serán la mejor opción y deben utilizarse siempre bajo el asesoramiento de un médico profesional.

Así, durante la primera etapa del bebé se priorizará la leche materna, y si esta no es posible, las fórmulas infantiles, y cuando se comience con la alimentación complementaria, normalmente a partir del sexto mes, se ha de mantener la lactancia materna y/o fórmula infantil, y complementar este aporte lácteo con los distintos grupos de alimentos. Pero, en realidad, no existe una edad concreta general para empezar con la alimentación complementaria. El momento deber ser específico a cada niño, siguiendo las recomendaciones de los profesionales de la salud. En general se recomienda no comenzar antes de las 17 semanas ni después de las 26 [2] [4].

Es importante no empezar demasiado pronto para asegurar que el organismo del bebé tenga la maduración necesaria a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune [1].

¿Y cómo sabemos cuándo el organismo del bebé ha madurado y está preparado para ingerir otros alimentos? Pues bien, se considera que el bebé está preparado cuando adquiere las habilidades psicomotoras que le permitirán manejar y tragar los alimentos de forma segura, como son [1]:

  • Presentar un interés por la comida.
  • Desaparición del reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua).
  • Ser capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca.
  • Mantenerse sentado con apoyo.

No muy temprano, pero tampoco muy tarde…

No hay evidencia de que el inicio antes de los 6 meses sea beneficioso ni perjudicial [2], sin embargo, una introducción muyprecoz de la alimentación complementaria (antes de los 4 meses) puede conllevar riesgos tanto a corto plazo como intolerancias digestivas o atragantamientos, como a largo plazo, como riesgo de obesidad o de destete precoz [1] [4].

Por el contrario, se desaconseja retrasar el inicio de la alimentación complementaria más allá de las 26 semanas de edad, aunque el bebé no muestre interés por los alimentos, ya que podría aumentar el riesgo de carencias nutricionales (hierro y zinc principalmente),de alergias e intolerancias alimentarias, entre otros [1] [4].

¿Con qué alimentos debemos empezar?

No hay alimentos mejores que otros para empezar, aunque se suele recomendar incluir sobre todo alimentos ricos en hierro, como la carne, la yema de huevo y los cereales enriquecidos con hierro y zinc, y no añadirles sal, azúcar ni edulcorantes para que el bebé se acostumbre a todo tipo de sabores [1].

Se recomienda ir introduciendo los alimentos de uno en uno y espaciándolos unos días, para poder ver la aceptación y la tolerancia de cada alimento concreto y así, si aparece alguna alergia y/o intolerancia, podremos saber fácilmente a qué alimentos se debe [1]. Siempre se ha pensado que el retraso en la introducción de alimentos potencialmente alergénicos podría evitar el desarrollo de alergias, pero a día de hoy se ha visto que no es así [1] [2] [4].

La alimentación complementaria es un proceso gradual, tanto en la consistencia y textura de los alimentos como en el tamaño de las raciones, que irán aumentando progresivamente. También hay que tener en cuenta las necesidades nutricionales de cada niño, las características de cada alimento, desarrollo del bebé, sus gustos, etc [1] [2].

Recuerda que el alimento principal sigue siendo la leche materna, o en el caso de que no sea posible, las leches infantiles, y que para cubrir los requerimiento de calcio y vitamina D del lactante se recomienda mantener un consumo mínimo de lácteos de 500 ml /día.El pecho se deberá ofrecer a demanda y con frecuencia. La leche materna junto con los alimentos complementarios cubrirá las necesidades nutricionales del niño en esta etapa [1].

Actualmente podemos encontrar en el mercado multitud de opciones para empezar con la alimentación complementaria, además las industria de alimentación infantil cuentan en sus plantillas con equipos de I+D, que trabajan con pediatras y especialistas en nutrición infantil para desarrollar nuevas y mejores recetas. Hay que tener en cuenta que no todos los niños evolucionan de la misma manera, y que el pediatra, y otros profesionales de la salud pediátrica como enfermeros o nutricionistas, son los que mejor asesorarán sobre cuándo comenzar con la alimentación complementaria y con qué alimentos [1].

AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé. Te recomendamos que consultes con un profesional de la salud sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo.

[1] Asociación Española de Pediatría (AEP). Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la Alimentación Complementaria. 9 de noviembre de 2018. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/recomendaciones_aep_sobre_alimentacio_n_complementaria_nov2018_v3_final.pdf

[2] V. Martínez Suárez, J. Dalmau Serra. Alimentación complementaria. Pediatr Integral 2020; XXIV (2): 90 – 97. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2020-03/alimentacion-complementaria/

[3] Organización Mundial de la Salud (OMS). Alimentación complementaria. Disponible en: https://www.who.int/elena/titles/complementary_feeding/es/

[4] Montserrat Rivero Urgell, Luis A. Moreno Aznar, Jaime Dalmau Serra, José Manuel Moreno Villares, Ana Aliaga Pérez, Aquilino García Perea, Gregorio Varela Moreiras y José Manuel Ávila Torres. Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España. Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2015. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/libro_blanco_de_la_nutricion_infantil.pdf

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