Artículos científicos

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Mitos en torno a la alimentación infantil

  • Actualmente existe mucha publicidad engañosa que consigue generar una idea equivocada sobre cómo alimentarse y alimentar al bebé.
  • Retrasar la introducción de alimentos que puedan ser alérgenos no evita que se produzca una alergia.
  • Las frutas se recomiendan consumirlas enteras (trituradas, chafadas, cortadas en pequeños trozos…)
  • La lactancia materna prolongada tiene beneficios para el lactante.

Mitos

Las bases de una buena nutrición, que supone consumir una dieta suficiente y equilibrada, combinada con el ejercicio físico regular, constituyen los pilares fundamentales para disfrutar de una buena salud.

En los primeros años de vida, los patrones alimentarios familiares ejercen una influencia importante en los hábitos del niño/a. Según sean saludables o no, van a influir positiva o negativamente en la calidad nutricional, en el aporte de energía a su dieta y consecuentemente en su salud a corto, medio y largo plazo.

La alimentación, en general, se encuentra sometida a la influencia de las opiniones publicadas en los medios de comunicación a través de mensajes publicitarios y también a través de la transmisión de ideas surgidas sin criterio científico y asumidas con gran facilidad [1]. Hoy en día existe mucha publicidad engañosa que consigue que se cree una idea equivocada sobre cómo alimentarse y alimentar al bebé. Esto hace que la población genere malos hábitos alimenticios y creencias y mitos erróneos. Es importante saber a qué hay que hacer caso y a que no, preguntando a expertos. De esta manera se podrían evitar comportamientos que pueden ser negativos tanto para la alimentación de la madre como del bebé [2].

“Hay que retrasar la introducción de posibles alérgenos para así evitar una alergia”

Durante mucho tiempo se ha recomendado retrasar la introducción de algunos alimentos que pueden causar alergias como el huevo, el pescado o el gluten ya que se creía que de este modo se podrían evitar futuras alergias.

Sin embargo, recientemente varios estudios sugieren que la introducción temprana de alimentos alergénicos durante la lactancia podrían proteger contra el desarrollo de alergias alimentarias [3].

Existe evidencia de que la introducción temprana del huevo a los 4 a 6 meses de edad reduce la probabilidad de tener alergia al huevo. También existe cierta evidencia que sugiere que la introducción temprana de pescado se asocia con una sensibilización alérgica reducida. Por otro lado, el estudio EAT (Enquiring early about tolerance), o traducido al español “Investigación temprana sobre la tolerancia” mostró que la introducción a los 3 a 4 meses de 6 alimentos alergénicos en lactantes de fue segura y no tuvo un efecto perjudicial aparente sobre la lactancia materna [4].

Los estudios actuales disponibles sugieren que la introducción de alimentos alergénicos no debe posponerse más allá de los 4-6 meses de edad. Según los datos existentes, la única recomendación clara es la introducción temprana del cacahuete entre los 4 y los 11 meses de edad como prevención para reducir las alergias alimentarias en los lactantes de alto riesgo [4].

Sin embargo, es importante tener en cuenta que los frutos secos enteros no deben darse en menores de 3 años para evitar posibles atragantamientos [5].

“Las frutas es mejor tomarlas en zumo”

La fruta es un alimento muy importante en la alimentación ya que proporciona diferentes nutrientes como vitaminas y minerales necesarios para el organismo. Normalmente se da en forma de purés o zumo ya que para el bebé es más fácil de tomar. Sin embargo, hay que saber que esto es menos recomendable. Un zumo de frutas (naturales) no es lo mismo que tomar una pieza de fruta entera y no ofrece tantos beneficios nutricionales, ya que se elimina parte de la fibra y se concentran los azúcares, además su ingesta elevada puede contribuir a la ganancia inadecuada de peso al desplazar el consumo de otros alimentos. Al mismo tiempo, aumentan el riesgo de caries. Las frutas se recomienda consumirlas enteras (trituradas, chafadas, cortadas en pequeños trozos…) [6].

“La leche materna solo es buena hasta los 6 meses”

La lactancia materna proporciona muchos beneficios a corto, medio y largo plazo. Aun así, se ha escuchado que a partir de los 6 meses o cuando el bebé empieza a andar, no se debe seguir con la lactancia materna. Sin embargo, se han realizado estudios donde se ha visto que la lactancia materna prolongada tiene efectos beneficiosos en la salud de los pequeños.

Varios estudios han concluido que la lactancia materna prolongada (más de 12 meses) se asocia con un mejor desarrollo intelectual, teniendo un mayor cociente intelectual a los 30 años [7].

En este ámbito, la industria alimentaria infantil está respaldada por equipos de expertos en nutrición que trabajan para conseguir y mejorar productos específicos que sean beneficiosos para la salud de cada bebé.

AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé. Te recomendamos que consultes con un profesional de la salud sobre el cuidado y la alimentación de tu hijo.


[1] Rivero M, Moreno LA, Dalmau J, Moreno JM, Aliaga A, García A, Varela G, Ávila JM. Libro blanco de la nutrición infantil de España. Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil de la Universidad de Zaragoza, Asociación Española de Pediatría (AEP), Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) y Fundación Española de la Nutrición (FEN). 2015 https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/libro_blanco_de_la_nutricion_infantil.pdf

[2] The Effects of Early Nutritional Interventions on the Development of Atopic Disease in Infants and Children: The Role of Maternal Dietary Restriction, Breastfeeding, Hydrolyzed Formulas, and Timing of Introduction of Allergenic Complementary Foods Frank R. Greer, MD, FAAP,a Scott H. Sicherer, MD, FAAP,b A. Wesley Burks, MD, FAAP,c COMMITTEE ON NUTRITION, SECTION ON ALLERGY AND IMMUNOLOGY.

[3] AEP. Retrasar la introducción de determinados alimentos en la dieta de los bebés puede aumentar el riesgo de alergia. https://evidenciasenpediatria.es/info_padres/6978/retrasar-la-introduccion-de-determinados-alimentos-en-la-dieta-de-los-bebes-puede-aumentar-el-riesgo-de-alergia?id=6978&titulo=retrasar-la-introduccion-de-determinados-alimentos-en-la-dieta-de-los-bebes-puede-aumentar-el-riesgo-de-alergia

[4] Mary Fewtrell, y Jiri Bronsky, z Cristina Campoy, Magnus Domello¨f, Nicholas Embleton, Natas a Fidler Mis, Iva Hojsak, Jessie M. Hulst, Flavia Indrio, Alexandre Lapillonne, and Christian Molgaard. Complementary Feeding: A Position Paper by the European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition (ESPGHAN) Committee on Nutrition. (JPGN 2017;64: 119–132)

[5] Timing of Food Introduction and the Risk of Food Allergy Valentina Ferraro *, Stefania Zanconato and Silvia Carraro Women’s and Children’s Health Department, University of Padova, via Giustiniani 2, 35128 Padova, Italy; stefania.zanconato@aopd.veneto.it (S.Z.); silvia.carraro@unipd.it (S.C.)

[6] Gómez M. RECOMENDACIONES DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PEDIATRÍA SOBRE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA. AEP. 2018 https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/recomendaciones_aep_sobre_alimentacio_n_complementaria_nov2018_v3_final.pdf

[7] Andrés de Llano JM, Ochoa Sangreador C. La lactancia materna prolongada se asocia a mayor inteligencia, educación e ingresos a los 30 años. AVC. 2015;11(3). https://evidenciasenpediatria.es/articulo/6734/la-lactancia-materna-prolongada-se-asocia-a-mayor-inteligencia-educacion-e-ingresos-a-los-30-anos

Verduras en la alimentación del bebé

  • A partir de los 6 meses de vida es imprescindible introducir una variedad de alimentos aptos para la edad del niño con el objetivo de complementar su alimentación y prevenir déficits de vitaminas y otros nutrientes. 
  • La ingesta diaria de verduras y hortalizas en la dieta del bebé aporta una cantidad importante de vitaminas, minerales y fibra, las cuales contribuyen al funcionamiento normal del organismo y disminuyen el riesgo de padecer enfermedades.
  • En el primer año de vida, se aconseja evitar verduras de hoja verde por su alto contenido en nitratos.


La leche materna es la principal fuente nutritiva durante el primer año de vida, sin embargo, a partir de los 6 meses de vida la lactancia exclusiva (materna o artificial) deja de cubrir las necesidades nutricionales del bebé, por lo que se vuelve imprescindible introducir una variedad de alimentos apropiados para la edad del niño con el objetivo de complementar su alimentación y prevenir que tenga déficits de vitaminas y nutrientes [1].

Al incorporar la alimentación complementaria hay que tener muy presente que, durante los primeros años de vida es fundamental seguir buenas prácticas y hábitos alimenticios ya que es muy probable que éstos nos acompañen a lo largo de nuestra vida. Con hábitos adecuados en la alimentación y en el estilo de vida, contribuimos a disminuir el riesgo de padecer enfermedades en la vida adulta.


¿Por qué es importante la introducción de verduras en la alimentación del bebé?

El consumo diario de verduras y hortalizas aporta en la dieta del bebé una cantidad importante de vitaminas y minerales como el calcio y potasio. Son también una fuente rica de fibra y tienen propiedades antioxidantes [1].

El aporte de estos micronutrientes contribuye al funcionamiento normal del organismo. Asimismo, disminuyen el riesgo de padecer enfermedades causadas por deficiencia de ciertas vitaminas y minerales. Además, el alto contenido en fibra ayuda a prevenir problemas en el aparato digestivo como el estreñimiento, un trastorno gastrointestinal frecuente en bebés [1].


¿Qué alimentos se introducen y cómo?

Según la Asociación Española de Pediatría a partir de los 6 meses se aconseja introducir distintas verduras (patata, calabacín, apio, zanahoria, tomate, judías, calabaza…) de manera progresiva y constantemente variando la forma de presentación . A partir de los 8-9 meses el niño empieza a masticar por lo que se pueden introducir otras formas de presentación como pequeños trozos, hervida o chafada [1] [2].

Se recomienda incorporarlas en cualquiera de las comidas diarias y una vez cocinadas no conservarlas más de 24 horas en la nevera [2] [3].


¿Hay que tener alguna precaución?

En el primer año de vida, se recomienda evitar verduras de hoja verde con alto contenido en nitratos, como la espinaca, acelga, repollo, lechuga o borraja [1] [2].

Esto se debe a que el niño en esta edad es más propenso a acumular los nitratos; los cuales provocan que los glóbulos rojos de la sangre no puedan transportar correctamente el oxígeno a los tejidos, resultando en una coloración azulada en la piel del bebé, condición que se conoce como metahemoglobinemia [1] [2].

En niños de 1 a 3 años, se aconseja no dar más de una ración diaria de estas verduras [1]. En este contexto, la industria de alimentación infantil está respaldada por equipos de expertos en nutrición que trabajan día a día en el desarrollo de productos con una composición que proporciona los nutrientes necesarios para el correcto desarrollo del bebé en cada una de sus etapas.


AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé. Te recomendamos que consultes con un profesional de la salud sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo.


[1] Hoyos Vázquez, María Socorro, and Esther Ruiz Chércoles. “Las Verduras En La Alimentación Del Bebé.” Familia y Salud, 15 Jan. 2016. Disponible en:

https://www.familiaysalud.es/vivimos-sanos/alimentacion/alimentarse-cada-edad/las-verduras-en-la-alimentacion-del-bebe

[2] Gómez Fernández, Marta. “Recomendaciones De La AEP Sobre Alimentación Complementaria” Asociación Española De Pediatría, 9 Nov. 2018, www.aeped.es/sites/default/files/documentos/recomendaciones_aep_sobre_alimentacio_n_complementaria_nov2018_v3_final.pdf.  

[3] Fernandez-Cuesta, Miguel Angel. “Alimentación Complementaria De Los Seis a Doce Meses.” Familia y Salud, 3 June 2014, www.familiaysalud.es/crecemos/de-los-seis-los-doce-meses/alimentacion-complementaria-de-los-seis-doce-meses.  

Consumo de pescado en la población infantil: importancia y riesgos (mercurio)

  • El pescado es un alimento muy completo que aporta numerosos nutrientes como proteínas de alto valor biológico, vitaminas, como la A y la D, minerales, como el calcio, el fósforo y el magnesio, y ácidos grasos omega-3 y omega-6.
  • Sin embargo, hay algunos pescados como el pez espada, el atún rojo, el tiburón o el lucio para los que hay que limitar su ingesta en los niños y en mujeres gestantes o lactantes ya que contienen mercurio, un contaminante medioambiental. El mercurio afecta en especial a los bebés cuando se encuentran en el útero materno y a los niños en sus primeros años de vida, ya que puede afectar a su desarrollo.
  • La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda, en las mujeres embarazadas y en lactancia, y en los niños menores de 10 años, evitar el consumo de los pescados con alto contenido en mercurio, y el consumo de 3-4 raciones/semana de las especies de pescado con bajo y medio contenido en mercurio.


El pescado es un alimento muy completo tanto por la cantidad como por la calidad de los nutrientes que aporta. Contienen proteínas de alto valor biológico con una digestibilidad superior al 80%. Una ración de 100 g de pescado aporta más del 50% del requerimiento de proteínas diario recomendado por la FAO. Además, contiene vitaminas entre las cuales destacan las liposolubles, como la A y la D, y son una buena fuente de minerales como el calcio, el fósforo y el magnesio. Su contenido en grasas varía de un pescado a otro, pero en general contienen grandes cantidades de ácidos grasos omega-3 y omega-6 [1] [2].


Importancia del pescado en los niños

El consumo regular de pescado es muy importante en los niños ya que es una gran fuente de nutrientes. Como hemos visto, aportan ácidos grasos poliinsaturados omega-3, especialmente relevantes para los niños, por ejemplo, el ácido docosahexaenoico (DHA) contribuye al desarrollo visual normal de los niños hasta los 12 meses de edad y la ingesta materna de este DHA contribuye al desarrollo normal del cerebro y de los ojos del feto y del lactante alimentado con leche materna [2] [3].

El pescado es imprescindible en la población infantil, en cambio, muchas veces no se consume lo que se debería ya que su disponibilidad suele ser más escasa que la de la carne, suele ser más caro, y, los niños lo aceptan peor, por su olor y sabor fuertes y las espinas. Sin embargo, hay algunos pescados para los que hay que limitar su ingesta en los niños y en mujeres gestantes o lactantes ya que contienen mercurio por la contaminación del mar [2].


Riesgos del mercurio

El mercurio es una sustancia que puede aparecer en productos de pesca por contaminación medioambiental y puede ser tóxico para los humanos.  La cantidad de mercurio que hay en los peces varía dependiendo del tipo de pez. Los que más cantidad suelen tener son los depredadores, los más grandes y los más longevos como el pez espada, el atún rojo, el tiburón o el lucio. El mercurio afecta en especial a los bebés cuando se encuentran en el útero materno y a los niños en sus primeros años de vida, ya que puede afectar a su desarrollo. El mercurio puede aparecer de formas diferentes, en pescados se suele encontrar principalmente como metilmercurio, pero todas son tóxicas y pueden causar problemas en el sistema nervioso, digestivo, inmunológico, pulmones, riñones, piel y ojos [4] [5].[6]

Teniendo en cuenta el peligro del mercurio, desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) se han emitido recomendaciones sobre su consumo. Hay que evitar el consumo de los pescados con alto contenido en mercurio en las mujeres embarazadas y en lactancia, y en los niños menores de 10 años. Sin embargo, de las especies de pescado con bajo y medio contenido en mercurio se recomienda tomar 3-4 raciones por semana tanto en niños como en mujeres gestantes y lactantes. Aun así, en los bebés, el pescado blanco se suele introducir en la alimentación a los 9-10 meses y el pescado azul a partir de los 15-18 meses [4] [6].

La industria alimentaria infantil está respaldada por equipos de expertos que trabajan para conseguir una adecuada y completa alimentación en cada etapa del niño para su correcto crecimiento y desarrollo.


AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé. Te recomendamos que consultes con un profesional de la salud sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo.


[1] Izquierdo P, Torres G, Barboza Y, Márquez E, Allara M. Análisis proximal, perfil de ácidos grasos, aminoácidos esenciales y contenido de minerales en doce especies de pescado de importancia comercial en Venezuela. Archivos latinoamericanos de nutrición. 2000;50(2)

ve.scielo.org/scielo.php?pid=S0004-06222000000200013&script=sci_arttext&tlng=pt

[2] Blesa LC. La importancia del pescado en la alimentación infantil. Familia y salud. 2017.

https://www.familiaysalud.es/vivimos-sanos/alimentacion/los-alimentos/la-importancia-del-pescado-en-la-alimentacion-infantil

[3] REGLAMENTO (UE) No 440/2011 DE LA COMISIÓN de 6 de mayo de 2011 sobre la autorización y la denegación de autorización de determinadas declaraciones de propiedades saludables en los alimentos relativas al desarrollo y la salud de los niños.

[4] Comité de alimentación infantil y lactancia materna. Mercurio en el pescado. AEP. https://www.aeped.es/sites/default/files/cailm_recomendacionesaecosan_mercurio.pdf

[5] OMS. Mercurio. https://www.who.int/ipcs/assessment/public_health/mercury/es/

[6] AESAN. RECOMENDACIONES DE CONSUMO DE PESCADO POR PRESENCIA DE MERCURIO. https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/publicaciones/seguridad_alimentaria/RECOMENDACIONES_consumo_pescado_MERCURIO_AESAN_WEB.PDF?_ga=2.37847463.56696060.1612256081-1025128436.1612256081

¿Cuándo dar fórmula sin lactosa?

  • Las fórmulas infantiles sin lactosa están destinadas a niños que presentan intolerancia a la lactosa, un azúcar presente de forma natural en la leche, siendo ésta su principal hidrato de carbono.
  • La intolerancia a la lactosa se debe a que el organismo no puede digerir correctamente la lactosa por carencia total o parcial de la enzima lactasa.
  • Es importante diferenciar la intolerancia a la lactosa de la alergia a la proteína de la leche ya que el mecanismo en nuestro cuerpo y los componentes implicados son diferentes.
  • En el caso de intolerancia a la lactosa a partir de 6 meses y como parte de una dieta diversificada, se deben excluir de la dieta, total o parcialmente dependiendo del grado de intolerancia, las fórmulas infantiles normales y los productos elaborados con leche sin fermentar administrándose en su lugar las fórmulas sin lactosa.
  • Sin embargo, la lactosa es un nutriente muy importante en la alimentación infantil y no debe eliminarse de la dieta si no existe intolerancia y sin supervisión de un profesional de la salud. Asimismo, cuando la intolerancia desaparece se deben volver a introducir los lácteos con lactosa.


Son muchas las opciones que nos ofrece el mercado hoy en día para las diferentes condiciones de los más pequeños, y una de ellas es la fórmula infantil sin lactosa, pero ¿sabemos cuándo dar fórmula sin lactosa? Lo primero de todo es conocer qué tiene de especial esta fórmula infantil y en qué circunstancias ha de darse.


¿Qué es y por qué se produce la intolerancia a la lactosa?

Las fórmulas infantiles sin lactosa están destinadas a niños que presentan intolerancia a la lactosa, un azúcar (disacárido de glucosa y galactosa) presente de forma natural en todas las leches de mamíferos [1] [2].

Hablamos de intolerancia cuando el organismo no puede asimilar correctamente un alimento o uno de sus componentes, en este caso la lactosa. Se trata de una reacción en la cual no interviene en sistema inmune y cursa con síntomas que son principalmente digestivos (náuseas, diarrea, dolor abdominal…). Concretamente, la intolerancia a la lactosa es una de las más prevalentes, 2/3 de la población mundial la padece [1] [2] [3].

La incapacidad de digerir bien el azúcar natural de la leche surge de la falta total o parcial de un enzima intestinal denominada lactasa que se encarga de digerir la lactosa. Cuando falta la lactasa (total o parcialmente), la lactosa no se absorbe y llega al colon donde es fermentada por las bacterias, produciendo gas (hidrógeno, metano…) y acidificando las heces, lo que genera los síntomas digestivos [2] [4].

La intolerancia puede ser primaria, por una pérdida de actividad de la enzima de forma natural a partir de los 2 o 3 años de edad. Este proceso está genéticamente determinado y se produce hasta en un 15% de la población española. La intolerancia secundaria está asociada a una patología digestiva (gastroenteritis, celiaquía…) que produce daño en los enterocitos, las células epiteliales del intestino donde se encuentra la enzima lactasa, lo que hace, por lo tanto, que se pierda esta enzima. Ocurre de modo transitorio ya que cuando se recuperan los enterocitos, la intolerancia desaparece [2] [4].

Es importante diferenciar la intolerancia a la lactosa de la alergia a la proteína de la leche, ya que, aunque a veces pueden tener síntomas parecidos, el mecanismo en nuestro cuerpo, así como los componentes implicados son diferentes (la lactosa es el azúcar de la leche y la alergia es producida por las proteínas de la leche). [2] [4].


¿Entonces cuándo damos la fórmula sin lactosa?

El tratamiento a la intolerancia a la lactosa consiste en adaptar la dieta a cada caso, reduciendo el consumo de lactosa lo suficiente para que desaparezcan los síntomas.  Por lo tanto, en caso de intolerancia a la lactosa a partir de 6 meses y como parte de una dieta diversificada, se deberán sustituir las fórmulas infantiles normales, cuyo principal hidrato de carbono es la lactosa, por fórmulas sin lactosa. La dieta sin lactosa supone igualmente eliminar sus derivados elaborados con leche sin fermentar. En los casos de que sea una intolerancia secundaria, una vez remita la patología, se debe volver a una dieta normal, con fórmulas con lactosa, ya que la lactosa es un nutriente es fundamental [2] [4].

Los lácteos fermentados como yogur o queso suelen tolerarse mejor porque contienen menos lactosa y proporcionan a la vez bacterias capaces de digerirla. En casos fuertes de intolerancia puede ser necesario eliminarlos también de la dieta. Adquiere especial relevancia vigilar el aporte de calcio, asegurando la ingesta de entre 2-3 raciones de lácteos “sin lactosa” diarios, o productos enriquecidos en este mineral [2] [4].

Sin embargo, la lactosa es un nutriente muy importante en la alimentación infantil ya que aporta glucosa (energía) y galactosa (formación del cerebro), ayuda a formar una flora intestinal más sana y a la absorción de minerales, por lo que no debe eliminarse de la dieta si no existe intolerancia y sin supervisión de un profesional de la salud. Asimismo, cuando la intolerancia desaparece se deben volver a introducir los lácteos con lactosa [5].

En este contexto, la industria de alimentación infantil ofrece productos formulados específicamente para esta condición. Así, esta industria, gracias al desarrollo e innovación, permite que se pongan a disposición multitud de productos con una composición nutricional adecuada a cada condición.


AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé. Te recomendamos que consultes con un profesional de la salud sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo.


[1] Asociación de Intolerantes a la Lactosa España (ADILAC). Primeras preguntas. 2020. Disponible en: https://lactosa.org/la-intolerancia/primeras-preguntas/

[2] Jiménez Ortega A.I. Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP). Intolerancia a la lactosa. Última actualización 03/03/2020. Disponible en: https://www.seghnp.org/familias/intolerancia-lactosa

[3] Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Alergias e intolerancias alimentarias. Disponible en: https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/web/para_el_consumidor/ampliacion/alergias.htm

[4] EnFamilia. Asociación Española de Pediatría (AEP). Intolerancia a la lactosa. Última revisión 24/11/2020. Disponible en: https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/intolerancia-lactosa

[5] Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Familia y Salud. Las leches sin lactosa para lactantes, ¿por qué y cuándo se deben usar? 18-12-2015. Disponible en: https://www.familiaysalud.es/vivimos-sanos/alimentacion/alimentarse-cada-edad/lactancia-artificial-formulas-infantiles/las-leches


Alimentación complementaria en el bebé prematuro

  • Los bebés prematuros son aquellos que nacen antes de la semana 37 de gestación, es decir, antes de estar preparados físicamente para ello, lo que puede conllevar algún problema para su salud.
  • No hay unas recomendaciones claras para la introducción de la alimentación complementaria para los bebés prematuros, por lo que cada caso hay que tratarlo de manera individual bajo la supervisión de un pediatra.
  • Es muy importante conocer la edad corregida del bebé, para saber cuándo podemos empezar a incluir alimentos sólidos en su dieta. La edad corregida se calcula restando a la edad cronológica el número de semanas nacidas antes de la semana 40 de gestación.


¿Qué es un bebé prematuro?

Los bebés a término nacen entre las semanas 37 y 42 de su gestación; sin embargo, algunos bebés nacen antes o después de estas semanas. Si el bebé nace después de la semana 42, se considera que es postérmino o posmaduro. Por otro lado, si nace antes de la semana 37 será prematuro. Los bebés a término suelen pesar alrededor de 3.17 kg, mientras que los prematuros pueden pesar alrededor de 2.26 kg o incluso menos [1] [2].

Estos bebés nacen antes de estar preparados físicamente para ello, y esto puede hacer que tengan problemas de salud ya que pueden no estar desarrollados del todo. Algunos de los problemas más comunes que pueden tener estos bebés son los siguientes: síndrome de dificultad respiratoria, displasia broncopulmonar, ictericia, apnea, bradicardia y retinopatía de la prematuridad. Para evitar estos problemas, es importante proporcionar al bebé los cuidados que necesita, ya que pueden requerir soporte para respirar, alimentarse y mantener su temperatura corporal y peso [1] [2].


Edad corregida

Hay varias edades que hay que tener en cuenta en los bebés prematuros para poder hacer un seguimiento de cómo va su desarrollo. Entre ellas está la edad corregida, que es importante utilizarla hasta los 3 años. La edad corregida se utiliza para saber qué edad tendría el bebé si hubiese nacido a término. Cuando el bebé es prematuro, al nacer no está desarrollado al 100% como puede estarlo un bebé a término. Por esto la edad corregida nos da una idea de si el bebé se va desarrollando correctamente.  Esta edad se calcula restando a la edad cronológica (desde su nacimiento) el número de semanas nacidas antes de la semana 40 de gestación. Por ejemplo, un bebé de 10 meses nacido en la semana 32 de su gestación, tendrá una edad corregida de 8 meses [3].


Alimentación complementaria

Cada bebé prematuro es único y, por lo tanto, tiene necesidades diferentes, por eso la alimentación puede variar de un bebé a otro. No hay una recomendación clara para la alimentación de los bebés prematuros, pero las pautas deben ser diferentes a las de un bebé nacido a término. En los bebés prematuros es importante reconocer las señales que indican que el bebé está listo para empezar a introducir nuevos alimentos en su dieta. Para esto es muy importante saber la edad corregida del bebé, ya que esto nos dará una aproximación de cuándo debemos empezar a incluir alimentos sólidos a su dieta [4].

Una edad apropiada para empezar la alimentación complementaria puede ser a los 6 meses de edad corregida o, en algunos casos, incluso a los 4 meses. Sin embargo, la base de evidencia científica disponible para esto es limitada, y debe consultarse con el pediatra y valorar cada caso individualmente.  Los alimentos se introducirán igual que en un bebé nacido a término, pero teniendo en cuenta que los prematuros tienen mayor riesgo de padecer déficits de algunos micronutrientes esenciales, tales como la vitamina D o el hierro, por lo que se recomienda incluir alimentos ricos en ellos y consultar al pediatra por si fuese necesario administrar algún suplemento [4].

En este ámbito, la industria alimentaria infantil está respaldada por equipos expertos en nutrición que trabajan a diario para desarrollar y mejorar productos específicos para cada bebé.


AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé. Te recomendamos que consultes con un profesional de la salud sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo.


[1] Kaneshiro NK. Bebe prematuro. Mediline plus. 2018. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001562.htm

[2] Healthy children. Caring for a Premature Baby: What Parents Need to Know. American academy of pedriatrics. 2019. https://www.healthychildren.org/English/ages-stages/baby/preemie/Pages/Caring-For-A-Premature-Baby.aspx

[3].Committee on fetus and newborn. Age terminology during the perinatal period. American academy of pedriatrics. 2004; 114(5) https://pediatrics.aappublications.org/content/pediatrics/114/5/1362.full.pdf

[4] Fernández-Vegue M. RECOMENDACIONES DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PEDIATRÍA SOBRE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA. AEP. 2018 https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/recomendaciones_aep_sobre_alimentacio_n_complementaria_nov2018_v3_final.pdf

Alimentos a evitar en niños menores de 3 años

La alimentación en los niños es muy importante para lograr un crecimiento y desarrollo óptimos. Los alimentos son los que les van a dar la energía y los nutrientes necesarios. Para la alimentación de los bebés, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la leche materna exclusiva durante los 6 primeros meses.  Alrededor de los 6 meses, los bebés empiezan a comer alimentos sólidos y es entonces cuando empiezan las dudas… ¿Qué debe comer? ¿Hay algún alimento que debe evitar? [1] [2].

En esta etapa es muy importante cómo introducir los alimentos poco a poco para tener una buena digestión y poder descubrir alergias e intolerancias. Por esto, cuando se introducen nuevos alimentos hay que saber a qué edad y en qué cantidad hacerlo, ya que cada alimento es diferente. Pero no solo es importante saber qué alimentos hay que ir introduciendo sino saber qué alimentos deben evitarse [1]. Recuerda que el profesional de la salud será el que te dará las pautas sobre su alimentación.


Alimentos a evitar en niños menores de 3 años

El profesional de la salud te irá indicando cómo ir introduciendo los alimentos, las restricciones que hay son pocas, pero es importante tenerlas presentes. A continuación, se describen algunos de los alimentos que es recomendable evitar en niños menores de 3 años:

  • Verduras de hoja verde: Durante el primer año se recomienda evitar verduras de hoja verde por su alto contenido en nitratos. Por ejemplo, la acelga, la espinaca y la borraja, ya que aumentan el riesgo de metahemoglobinemia, un trastorno sanguíneo en el que se produce una cantidad anormal de metahemoglobina (una forma de hemoglobina, que es la proteína presente en los glóbulos rojos, que transporta y distribuye el oxígeno al cuerpo [3]. En el caso de incluirlas en la dieta, deben representar menos del 20% del plato. Y a partir el primer año hasta los 3, se recomienda no dar más de una ración al día de este tipo de verduras [4] [5].
  • Leche de vaca: la leche de vaca no puede sustituir a la lactancia materna o a los preparados de continuación como parte de una dieta diversificada, antes de los 12 meses [4] [5].
  • Alimentos sólidos con riesgo de atragantamiento: alimentos como los frutos secos enteros, la manzana y la zanahoria crudas enteras se deben dar a partir de los 3 años por su riesgo de atragantamiento [4] [5].
  • Alimentos superfluos: como azúcares, miel, edulcorantes, cacao, bollería y embutidos deben evitarse y ser introducidos lo más tarde posible (y siempre a partir de los 12 meses) y en la menor cantidad posible. Se desaconseja el consumo de los azúcares libres, por lo tanto, hay que evitar cereales que contengan tanto azúcares añadidos como miel. La fruta debe consumirse entera, evitando los zumos ya que no presentan beneficios nutricionales respecto a la fruta entera y además pueden producir sobrepeso y caries, debido a los azúcares que aportan [4] [5].
  • Sal: En los lactantes hay que evitar la sal, ya que los riñones de los bebes son inmaduros como para soportar sobrecargas de sal. La leche materna ya tiene la sal que necesitan, y en la alimentación complementaria no se debe añadir sal, aunque la comida nos parezca insípida [4] [5].
  • Alimentos poco hechos: También hay que evitar que los niños coman carne, pescado, marisco o huevo poco hechos o preparados con mucha antelación, ni quesos elaborados con leche cruda ya que el proceso térmico o de curación puede que no haya eliminado el riesgo de presencia de bacterias patógenas, como la salmonela o la listeria [5].
  • Pescados de gran tamaño: Se debe limitar el consumo de pescados como el emperador, el pez espada, el atún rojo por la posibilidad de contaminantes como el metimercurio [4] [5].


Una alimentación adecuada en los pequeños ayudara en su correcto crecimiento. La industria de alimentación infantil está respaldada por equipos de expertos que trabajan para desarrollar productos seguros y adecuados que se adapten a sus requerimientos nutricionales.


AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé. Te recomendamos que consultes con un profesional de la salud sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo.


[1] MedilinePlus. Nutrición del bebé y del recién nacido. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/infantandnewbornnutrition.html

[2] Organización Mundial de la Salud (OMS). Recomendación de la OMS sobre la alimentación del lactante. Disponible en: https://www.who.int/nutrition/topics/infantfeeding_recommendation/es/

[3] MedlinePlus. Metahemoglobinemia. 27/05/2020. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000562.htm

[4] Gómez M. Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la alimentación complementaria. AEP. 2018 https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/recomendaciones_aep_sobre_alimentacio_n_complementaria_nov2018_v3_final.pdf

[5] Generalitat Catalunya. Agencia de Salud Pública de Cataluña. Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (de 0 a 3 años). 2016. https://salutpublica.gencat.cat/web/.content/minisite/aspcat/promocio_salut/alimentacio_saludable/02Publicacions/pub_alim_inf/recomanacions_0_3/0_3_guia_recomanacions/guia_recomendaciones_alimentacion_primera_infancia.pdf

Requerimientos de vitaminas y minerales en la alimentación del bebé desde el nacimiento hasta los 3 años

Tanto en la dieta de los más pequeños, como en la de los adultos, es importante la ingesta energética total y de macronutrientes (proteínas, hidratos de carbono y grasas) para un correcto desarrollo, pero no debemos olvidar los micronutrientes (vitaminas y minerales) que son esenciales para llevar a cabo numerosos procesos vitales, y la mayoría deben ser aportados por la dieta. Una dieta equilibrada es aquella que aporta las cantidades suficientes de todos los nutrientes esenciales [1].


Requerimientos nutricionales

La infancia es una época de muy rápido crecimiento en la que los requerimientos de nutrientes son elevados, por lo que es importante mantener una dieta rica en alimentos de alta densidad de nutrientes, garantizando el aporte de vitaminas y minerales que el niño necesita para su correcto desarrollo [1].

El Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha actualizado en el 2019 las Ingestas Nutricionales de Referencia (INR) de energía y nutrientes para la población española a partir de la revisión de los valores de referencia de otros países y organismos internacionales. A continuación, se detallan para las vitaminas y minerales [2].


A) Vitaminas

Vitaminas0-6 meses7-12 meses1-3 años
Vitamina A (μg/día)400400350
Vitamina B1 (Tiamina) (mg/día)0,20,30,5
Vitamina B2 (Riboflavina) (mg/día)0,40,40,6
Vitamina B3 (Niacina) (mg/día)357
Vitamina B5 (Ácido pantoténico) (mg/día)1,72,23,5
Vitamina B6 (Piridoxina) (mg/día)0,20,30,6
Vitamina B9 (Folato) (μg/día)6580120
Vitamina B12 (Cobalamina) (μg/día)0,40,80,9
Biotina (μg/día)5612,5
Vitamina C (mg/día)353030
Vitamina D (μg/día)101010
Vitamina E (α-Tocoferol) (mg/día)456
Vitamina K (μg/día)51025
  • B) Minerales
Minerales0-6 meses7-12 meses1-3 años
Calcio (mg/día)300400600
Cloro (mg/día)1804501000
Cobre (mg/día)0,30,30,4
Flúor (mg/día)0,250,50,7
Fósforo (mg/día)120275460
Hierro (mg/día)4,388
Iodo (μg/día)708090
Magnesio (mg/día)407585
Manganeso (mg/día)0,0030,61,2
Molibdeno (μg/día)21017
Potasio (mg/día)4007001100
Selenio (μg/día)121519
Sodio (mg/día)120200700
Zinc (mg/día)2,834,1


¿Cómo cubrir estos requerimientos?

Durante los primeros seis meses de vida, la alimentación exclusiva con leche materna cubre todos los requerimientos nutricionales. Aporta ventajas nutricionales, inmunológicas, psicológicas y económicas [3] [4].

A partir de los 6 meses aproximadamente, y siempre que el profesional de la salud así lo haya pautado, se comenzará con la alimentación complementaria. Ésta debe incluir gradual y progresivamente diferentes alimentos, que tendrán que ser variados y equilibrados dependiendo de la edad del pequeño, para que cubran todos sus requerimientos de nutrientes y se deberá complementar con leche materna. En el caso de usar fórmulas de continuación como parte de esta dieta diversificada, y siempre a partir de los 6 meses, los bebés también recibirán un aporte adecuado de vitaminas y minerales, ya que, la legislación europea establece cantidades mínimas y máximas que deberán incluir estas fórmulas.

En cualquier caso, el profesional de la salud te aconsejará sobre la alimentación del bebé y te indicará si hay que suplementar con algún micronutriente, como podría ser el caso de la vitamina D, sobre todo, hasta los 12 meses de edad [5].


En resumen…

Los hábitos alimentarios durante la infancia ayudan en el aporte correcto de las vitaminas y minerales e influyen enormemente en las preferencias y prácticas dietéticas de la edad adulta. La educación nutricional es clave para la promoción de estos hábitos [1].

En este contexto, la industria de alimentación y productos infantiles cuenta con equipos de expertos en salud que trabajan en el desarrollo de productos con una composición que proporciona los nutrientes necesarios para el correcto desarrollo del bebé en cada una de sus etapas.


AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé. Te recomendamos que consultes con un profesional de la salud sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo.


[1] Rodríguez Palmero M. Ingesta de minerales y vitaminas en la población infantil. Offarm. 2001; 20(11): 90-95. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-ingesta-minerales-vitaminas-poblacion-infantil-13023370

[2] Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre Ingestas Nutricionales de Referencia para la población española. Revista del comité científico nº29 (43-68). 2019. Disponible en: https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/seguridad_alimentaria/evaluacion_riesgos/informes_comite/INR.pdf

[3] Lázaro Almarza A, Martín Martínez B. Alimentación del lactante sano. Asociación Española de Pediatría (AEP). Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/alimentacion_lactante.pdf

[4] Herrera HM., Machado L. Villalobos D. Nutrición en recién nacidos a término y en niños de 1 a 6 meses. Archivos venezolanos de puericultura y pediatría 2013; 76 (3):119 – 127. Disponible en: http://ve.scielo.org/pdf/avpp/v76n3/art07.pdf

[5] Manzano S, Rodriguez B, Piñeiro R, Nuñez E, Escrig R, Cabrera L, Calvo C. Anexo 1: Utilización de vitamina D en pediatría. Asociación Española de Pediatría (AEP). Comité de Medicamentos (CM). 26 de marzo de 2019. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/anexo_1._vitamina_d.pdf

¿Qué son los percentiles?

Como es bien sabido que un niño crezca y gane peso es un indicador de buena salud. Para evaluar el crecimiento se miden el peso, la talla o longitud y el perímetro cefálico. El peso y la talla nos indican el crecimiento del organismo, y la medida de la cabeza el crecimiento del cerebro. Pero esto valores de forma aislada no tienen ningún valor ya que hay mucha variabilidad entre individuos, por ello se utilizan los percentiles [1].

Los percentiles son datos estadísticos que nos ayudan a comparar las medidas de un niño con las de otros niños de su edad, los profesionales de la salud los utilizan para evaluar el crecimiento de los niños. No todos los niños crecen lo mismo ni a la misma velocidad, por eso podemos ver tanta diversidad y son importantes los percentiles. Además, es importante tener en cuenta que el crecimiento de cada niño está marcado por diferentes factores como la genética, el sexo, la nutrición, la actividad física y posibles problemas de salud, entre otros [1] [2].


¿Cómo se interpretan los percentiles?

Los percentiles nos dicen en qué situación se encuentra un niño comparándolo con los de su edad. Puede parecer un concepto complicado de entender, pero es sencillo: si tenemos una muestra con muchos valores, dividimos esa muestra en partes, y cada una de esas partes es un percentil. Por lo tanto, cada percentil va de 0 a 100, siendo 0 el percentil más bajo y 100 el más alto, cuanto mayor sea el percentil más grande será el niño respecto a los de su misa edad, y cuanto menor sea el percentil, menor tamaño tendrá. Por ejemplo, si el niño está en el percentil 50, significaría que entre los niños de su edad 50 de cada 100 pesan más y otros 50 menos.  Sin embargo, si está en el percentil 10, significaría que 90 niños de su edad pesan más y 10 pesan menos [1] [2].

Para interpretar estos valores, no sirve con tener en cuenta el percentil en el que está un niño en un momento concreto, sino que hay que tener en cuenta el conjunto, es decir que el aumento de peso y talla esté en un rango adecuado y además hay que interpretarlo a largo plazo. Esto nos puede indicar cual es el patrón y velocidad de crecimiento y ver si puede haber algún problema en el bebé [1] [2].


¿Cuándo hay un problema?

Lo primero de todo, para saber si hay un problema o no, habría que preguntar a un profesional de la salud. Los percentiles pueden dar una idea, pero no podemos sacar conclusiones personales. Sin embargo, se considera que cuando un niño que se encuentra entre el percentil 3 y 97, está en un rango “normal”. Pero esto solo es una interpretación ya que puede haber niños por debajo del percentil 3 que estén sanos. Lo que hay que tener en cuenta es el ritmo de crecimiento y si lo hace de manera mantenida. Si esto es así, da igual que lo haga en el percentil 10 o en el 90 [2].  

Por otro lado, si la velocidad de crecimiento del peso y la talla varía mucho, puede no ser bueno. Si un niño lleva mucho tiempo creciendo con el mismo patrón y de repente cambia y crece más despacio, esto puede significar que hay algún problema de salud, sin embargo, ante cualquier duda hay que consultar a un profesional de la salud [2].

La industria de alimentación infantil está respaldada por equipos de expertos que trabajan cada día en el desarrollo y mejora de productos que contribuyen a que los niños lleven un ritmo de crecimiento adecuado, y siempre siguiendo los requisitos de composición que establece la legislación.

AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé. Te recomendamos que consultes con un profesional de la salud sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo.


[1] Díaz J.A., Baeza M., Dalmau J. et al. Guía Práctica para padres desde el nacimiento hasta los 3 años. AEP. https://enfamilia.aeped.es/sites/enfamilia.aeped.es/files/guia_practica_padres_aep_1.pdf

[2] García, J. Graficas de crecimiento y percentiles. AEP. 2013. https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/graficas-crecimiento-percentiles

Desarrollo motor y social del bebé

Los primeros años de vida de los más pequeños se caracterizan por constantes cambios fundamentales para su desarrollo físico, emocional y psicológico.

Se trata de la etapa de mayor crecimiento en tamaño al mismo tiempo que van forjando su propia personalidad, aprendiendo las bases del comportamiento.


Desarrollo psicomotor en los primeros años de vida

Cada niño tiene su propio ritmo en su desarrollo evolutivo [1]. El incremento y perfeccionamiento de las habilidades funcionales como son la motriz, cognitiva, emocional y social es lo denominado desarrollo psicomotor. El proceso de desarrollo depende de las oportunidades que se le brinden al niño para observar, experimentar y de su interacción con el ambiente que le rodea [2].

Durante este periodo de crecimiento, el niño construye el conocimiento del ambiente que le rodea, aprende habilidades motoras, adquiere capacidad del lenguaje y toma conciencia de sí mismo [2].


¿Cómo es el desarrollo motor desde que se nace?

La adquisición de las habilidades motoras depende del control postural, del desarrollo de la imagen corporal, de la pérdida de los reflejos primitivos, del incremento en la habilidad de interpretar la información visual y del desarrollo del equilibrio y control de movimiento [2].

A continuación, se muestra un resumen de las capacidades motoras que van adquiriendo, que puede variar según el ritmo de desarrollo de cada niño.

Los movimientos del recién nacido están condicionados por los reflejos primitivos, como son el prensil palmar (el bebé cierra los dedos y «agarra» el dedo de la madre), plantar (el bebé flexiona los dedos y la parte delantera del pie), reflejo de orientación o el de succión. Predomina la posición fetal con flexión de extremidades y puede girar la cabeza, pero su cuello no es capaz de sostenerla todavía. Al mes de vida, aún persisten algunos reflejos y la posición de flexión, pero ya puede mantener la cabeza erguida durante unos segundos, y va reduciendo la tendencia de mantener las manos cerradas. El niño de dos meses inicia la sujeción de cabeza y mantiene sus manos abiertas, siendo su motilidad espontánea más rica, global y amplia [1] [2] [3].

Al tercer y cuarto mes los reflejos primitivos van desapareciendo. El bebé puede comenzar a utilizar ambas manos al mismo tiempo, aunque no es capaz de coordinar el agarre. Comienza con la sedestación, siendo capaz de levantar el tronco cuando está boca abajo [1] [2] [3].

En el quinto y sexto mes, el bebé se puede sentar solo sin ayudas y comienza a poder ponerse de pie con ayuda [2] [3], además es a este edad cuando el niño empieza a estar preparado para la alimentación complementaria[1]. Es en el tercer trimestre cuando la mayoría de los pequeños comienzan el desplazamiento autónomo (gateo, desplazamiento sobre rodillas), desarrollan el equilibrio intentando mantenerse de pie, y son capaces de dar pasos agarrándose de una mano. A los 10-12 meses cobra importancia el equilibrio cuando se pone de pie y comienza a dar pasos, siendo entre los 12 y 18 meses cuando empiezan a andar de forma más independiente [2] [3].


¿Y en cuanto al desarrollo social?

Un aspecto diferencial de los humanos es nuestra capacidad de comunicación y pensamiento mediante la adquisición del lenguaje que comienza al nacer. Los lactantes tienen un interés innato social, comenzando a comunicarse a través de expresiones faciales, sonidos básicos y el llanto [2].

Así, el llanto supone la primera forma de comunicación, expresando así el hambre, dolor o incluso el enfado. La cantidad establecida de llanto en un bebé sano en los primeros 3 meses es de entre 1 y 3 horas diarias [3].

Durante este primer trimestre también aparece la sonrisa mimética, más tarde la sonrisa social y comienza a reírse y a balbucear [1] [2]. Alrededor de los 6 meses le gusta que le hablen, le enseñen juguetes, sobre todo si son de colores fuertes o hacen ruido [1].

Entre los 6 y los 12 meses se convierte en un experto en la comunicación no verbal1. Aunque la variación en la adquisición del lenguaje es muy amplia, antes de los 18 meses, los niños son capaces de emplear el lenguaje propositivo y pronunciar palabras como “mamá” y “papá” [2] [3].

Como es bien sabido la alimentación juega un papel muy importante para dar apoyo en el correcto desarrollo motor y social del bebé. La industria de alimentación infantil trabaja día a día en el desarrollo y mejora de sus productos que han sido formulados específicamente para cada etapa de desarrollo del bebé.


AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé. Te recomendamos que consultes con un profesional de la salud sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo.



[1] Asociación Española de Pediatría (AEP). Guía Práctica Para Padres. Desde el nacimiento hasta los 3 años. Oviedo, 2013.

[2] D. Gómez-Andrés, I. Pulido Valdeolivas, L. Fiz Pérez. Desarrollo neurológico normal del niño. Pediatr Integral 2015; XIX (9): 640.e1–640.e7

[3] MedlinePlus. Biblioteca Nacional de Medicina (EE. UU.) Desarrollo del bebé recién nacido. Actualizado 25 ago. 2020. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002004.htm

Introducción del gluten en la dieta del lactante

Las prácticas alimentarias durante los primeros meses de vida pueden modificar el riesgo de padecer enfermedades en la edad adulta. En este contexto, el mejor momento para introducir el gluten en la dieta del lactante sigue siendo un motivo de controversia. Existe una situación de indefinición respecto a cuándo, cómo y de qué forma debe introducirse [1].


¿Cuál es la recomendación oficial?

En 1982, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición (CN-ESPGHAN), indicó que el gluten no debería ser introducido en la dieta de los lactantes antes de los 4 meses de edad e incluso podía ser aconsejable posponerlo hasta los 6 meses, y recomendó introducirlo gradualmente mientras el niño recibe lactancia materna. Recomendaciones que han prevalecido durante años basándose en que la sensibilización al gluten podía ser inducida más fácilmente en el lactante pequeño, especialmente en los alimentados artificialmente. Se pretendía reducir el riesgo de enfermedad celiaca, diabetes y alergia al gluten [1] [2].

En 2008, el propio CN-ESPGHAN actualizó la recomendación: estableció que es prudente evitar la introducción tanto precoz (<4 meses) como tardía (>7 meses) del gluten, y señaló la importancia de introducirlo gradualmente al mismo tiempo que el lactante recibe lactancia materna.  La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) corroboró la recomendación [2].


Evidencia científica

A raíz de dos estudios independientes que fueron publicados en The New England Journal of Medicine en 2014 y en el marco de un proyecto europeo, se concluyó que la edad de introducción del gluten no influye en el riesgo de desarrollar la enfermedad celiaca, y que la lactancia materna tampoco confiere protección [1] [2].

En general, se recomienda la introducción de otros alimentos en la dieta distintos de la leche materna o de fórmula alrededor de los 6 meses de edad. Iniciar la alimentación complementaria antes de los 4 meses se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes y alergias alimentarias y retrasarla más tarde de los 7 meses no tendría efecto protector [2].


Entonces, ¿cuándo debe introducirse?

Un grupo de pediatras expertos en nutrición y gastroenterología infantil (C. Ribes Koninckx, J. Dalmau Serra, J.M. Moreno Villares, J.J. Diaz Martín, G. Castillejo de Villasante, I. Polanco Allue), ha elaborado un documento consenso, basado en la evidencia científica actual, estableciendo unas recomendaciones generales, tanto para población general como para población de riesgo. Así, establecen que la lactancia materna es siempre recomendable, independientemente de su efecto sobre el desarrollo de esta enfermedad. Se recomienda introducir el gluten mientras se continúa con la lactancia materna, entre los 4 y 7 meses, siendo el momento idóneo entorno a los 6 meses [2].

Es aconsejable introducirlo en pequeñas cantidades. Aunque noexiste ninguna recomendación sobre la cantidad de gluten a introducir, podría ser, por ejemplo. Habiendo testado la tolerancia del pequeño, se recomienda ir aumentando su consumo gradualmente [2].

Si por cualquier motivo se inicia precozmente la alimentación complementaria, se podría considerar introducir el gluten a partir de los 4 meses. Aunque se pueden utilizar otros cereales sin gluten como el arroz o el maíz [2].

Y si, al contrario, se retrasa la introducción de alimentación complementaria, también podría demorarse la introducción del gluten sin aumentar el riesgo de enfermedad celiaca [2].


En este ámbito, la industria de alimentación infantil está respaldada por equipos de expertos en nutrición que trabajan para innovar y desarrollar productos que se adapten a las necesidades de los pequeños en cada una de las etapas de su crecimiento.


AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé. Te recomendamos que consultes con un profesional de la salud sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo.



[1] En Familia AEP. Asociación Española de Pediatría (AEP). La introducción del gluten en la dieta del lactante. Recomendaciones de un grupo de expertos. 2015. Disponible en: https://enfamilia.aeped.es/noticias/introduccion-gluten-en-dieta-lactante-recomendaciones-un-grupo

[2] Ribes Koninckx, C., Dalmau Serra, J., Moreno Villares, J. M., Diaz Martín, J. J., Castillejo de Villasante, G., & Polanco Allue, I. La introducción del gluten en la dieta del lactante. Recomendaciones de un grupo de expertos. Anales de Pediatría, 2015; 83(5):355.e1–355.e7. doi:10.1016/j.anpedi.2015.03.009